La inteligencia artificial, un arma de doble filo

Imagen de Jesús realizada con herramientas de inteligencia artificial generativa, un arma de doble filo

En la era digital en la que nos encontramos, la Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en un arma de doble filo. Por un lado, resulta una herramienta poderosa que impulsa numerosas innovaciones en campos tan diversos como la atención médica, la seguridad o el entretenimiento. Preguntando a Siri o Alexa, dialogando con Chat-GPT, utilizando Copilot en Word o PowerPoint, constatamos cómo la IA está presente en nuestro día a día y nos aporta grandes ventajas.

Sin embargo, a medida que la IA continúa avanzando, también surge una preocupación creciente sobre los riesgos que presenta su mal uso, especialmente en relación con el abuso de personas.

Riesgos de la inteligencia artificial

Uno de los riesgos más evidentes del mal uso de la IA es su capacidad para amplificar y perpetuar la discriminación y los sesgos existentes en la sociedad. Los algoritmos de IA aprenden de conjuntos de datos históricos, que a menudo reflejan prejuicios arraigados, como el racismo o el sexismo. Si estos sesgos no se abordan adecuadamente durante el desarrollo de los sistemas de IA, pueden llevar a decisiones discriminatorias y perjudiciales.

Además, la IA puede ser utilizada para vigilar, controlar, manipular y engañar a las personas de maneras cada vez más sofisticadas. Los sistemas de IA pueden analizar grandes cantidades de datos sobre el comportamiento y las preferencias de las personas para crear perfiles detallados y personalizados.

Estos perfiles se pueden utilizar para dirigir publicidad específica o incluso para influir en las opiniones y decisiones de las personas de manera sutil pero efectiva, lo que plantea preocupaciones sobre la manipulación de la información y el derecho a la privacidad.

Además de estos riesgos, la IA también puede ser utilizada para crear contenido falso y engañoso, conocido como deepfakes, que puede ser utilizado para difamar, extorsionar o manipular a las personas.

Establecer estándares éticos claros

Los avances en la generación de imágenes y el procesamiento del lenguaje natural han hecho que sea cada vez más difícil distinguir entre contenido real y manipulado, lo que plantea desafíos significativos para la veracidad y la confianza en la información. Son ya varios los casos que hemos encontrado de uso de aplicaciones que generan imágenes de desnudos a partir de fotografías reales, o IA entrenadas para crear contenidos de abuso sexual infantil.

Para abordar estos riesgos, es crucial que los desarrolladores, reguladores y usuarios de IA trabajen juntos para establecer estándares éticos y legales claros que protejan los derechos y la dignidad de las personas. Se hace, por tanto, necesaria una propuesta de algorética que ponga en el centro a la persona humana ante toda decisión.

Además, es importante fomentar una mayor conciencia pública sobre los riesgos y desafíos asociados con la IA, así como promover una cultura de uso responsable y ético de esta tecnología. Pensemos en las oportunidades y riesgos de la IA en la educación, en la toma de decisiones, en la automatización de tareas o en el mundo laboral.

Vivimos una etapa apasionante de la historia en la que no podemos ser ajenos a los caminos que nos abre la IA. Pero no olvidemos que estamos ante una hoja de doble filo, capaz de lo mejor y de lo peor.

Texto: Antonio Carrón de la Torre, OAR

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