Tecnología, trata de personas y una llamada a la Vida Consagrada

Tecnología, trata de personas y una llamada a la Vida Consagrada

Vivimos en un tiempo de cambios acelerados. Cada día aparecen nuevas aplicaciones, nuevas formas de comunicación y nuevas posibilidades tecnológicas. La inteligencia artificial y el mundo digital están transformando nuestra manera de relacionarnos, trabajar y comprender la realidad. Sin embargo, en medio de esta revolución existe un riesgo: que la velocidad del cambio nos haga perder de vista a la persona.

La encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV nos invita a reconocer este peligro a través de la imagen bíblica de Babel: una humanidad capaz de construir grandes proyectos y sistemas, pero que corre el riesgo de olvidar el rostro del otro y convertirlo en un medio. Cuando la tecnología se separa de la dignidad humana, puede alimentar nuevas formas de exclusión y explotación.

La trata 2.0

Esta reflexión adquiere especial importancia cuando dirigimos nuestra mirada a las víctimas y supervivientes de la trata de seres humanos. La esclavitud no ha desaparecido; ha cambiado de rostro. Hoy puede esconderse detrás de una pantalla, un mensaje, una oferta de trabajo o incluso una relación aparentemente afectiva.

Las congregaciones que trabajan con personas víctimas de trata con fines de explotación sexual constatan que los modos de actuación están cambiando. La presencia pastoral ya no se sitúa únicamente en clubes, calles o determinados espacios físicos. Los tratantes utilizan cada vez más los entornos digitales para localizar, captar y controlar a personas vulnerables.

Nuevas estrategias digitales

Entre estas estrategias encontramos el hunting, cuando el tratante busca activamente a una posible víctima, y el fishing, cuando publica anuncios aparentemente atractivos esperando que sean las propias personas quienes respondan. También debemos prestar especial atención al grooming y al online grooming, mediante los cuales una persona adulta establece progresivamente una relación de confianza con un niño, niña o adolescente para manipularlo y posteriormente involucrarlo en actividades sexuales.

Misión de la Vida Consagrada

Ante estas nuevas realidades, la Vida Consagrada tiene una misión profética. No basta con comprender el lenguaje técnico, conocer las nuevas tendencias, estar atentos a los avances tecnológicos y reconocer los nuevos modus operandi de quienes explotan y vulneran a las personas. Estamos llamados a ir más allá de las pantallas y de los datos para descubrir lo que muchas veces permanece oculto: las historias, las heridas, los miedos, los sueños y las esperanzas de quienes pueden convertirse en víctimas. Nuestra misión consiste en mirar con los ojos del corazón, escuchar con sensibilidad y acercarnos allí donde la vida está siendo amenazada, para acompañar, proteger y devolver dignidad y esperanza.

La Torre de Babel, narrada en el libro del Génesis, presenta a una humanidad que intenta construir una torre hasta el cielo. La confusión de las lenguas provoca incomunicación y dispersión. Esta imagen puede ayudarnos también a comprender la realidad de la trata: víctimas aisladas, controladas y, muchas veces, sin posibilidad de comunicarse libremente o pedir ayuda.

En este contexto, el 18 de octubre, Día Europeo contra la Trata de Seres Humanos, adquiere un significado especial. Esta jornada nos invita a hacer visible una realidad que permanece muchas veces oculta y a recordar que detrás de cada cifra existe un rostro, una historia y una dignidad. Renovar el compromiso con la prevención, la protección, la justicia y el acompañamiento de las víctimas y supervivientes.

Una Babel diferente

Quizá hoy nuestra misión consista en construir una Babel diferente: no una torre que eleve al ser humano por encima de los demás, sino una comunidad capaz de escuchar las distintas voces, tocar las heridas y poner la tecnología al servicio de la dignidad.

Porque ninguna tecnología será verdaderamente humana si no sabe reconocer un rostro, escuchar un grito y defender una vida.

Texto: Clara Silalahi, SSPS, responsable del área de Trata de la CONFER.

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