La vida consagrada en clave sinodal

240. La vida consagrada en clave sinodal

Este nuevo curso comienza con un nuevo número de la renovada Revista CONFER. Este número 240 tiene como misión contemplar de cerca la vocación de la vida consagrada, que es, en palabras de Jesús Díaz Sariego, OP, director de la publicación y presidente de la CONFER, «la de convertirse en un telar donde el Espíritu entrelace personas, carismas, culturas, miradas y vocaciones para despertar una esperanza nueva».

Una de las grandes novedades de esta nueva etapa de la Revista CONFER es la creación de nuevos espacios de reflexión. Uno de ellos es el Horizonte Teológico. En esta nueva sección Yago Abeledo, religioso de la Sociedad de los Misioneros de África (Padres Blancos), ofrece una profunda reflexión sobre el papel insustituible de la vida consagrada como fermento de comunión en la Iglesia. En su artículo, propone una mirada donde la vida consagrada emerge como un laboratorio privilegiado en el que la lógica del Evangelio se hace visible, revelando que el «todos, todos, todos» del Papa Francisco brota del corazón mismo del Dios Trinidad.

Sinodalidad, un modo de ser Iglesia

Asimismo, la jesuitina y acompañante espiritual María Luisa Berzosa, FI, nos recuerda en este número que la sinodalidad no es una estrategia pastoral o una moda eclesial, sino una manera de ser Iglesia. En su artículo, la religiosa discierne, desde su amplia experiencia, acerca de cómo la vida consagrada tiene la posibilidad de convertirse en una auténtica escuela de escucha y fraternidad para todo el Pueblo de Dios.

Desde otro punto de vista, José María Pérez-Soba y Silvia Martínez Cano, profesores del Centro universitario Cardenal Cisneros y de la Universidad Complutense de Madrid respectivamente, nos muestran la vocación en el centro de las familias carismáticas. Ahí nos descubren que la comunión no nace de la uniformidad, sino del reconocimiento agradecido de una llamada compartida que integra vocaciones diversas en una misma misión.

Además, Araceli de los Ríos, del equipo de Misión Compartida de la CONFER, nos invita a mirar la misión desde una pregunta profundamente evangélica: Caminos para el encuentro: ¿misión im-posible? Desde esa perspectiva, cuestiona si existen realmente caminos imposibles cuando el Espíritu reúne a laicos y a religiosos en una misma vocación.

Fraternidad reconciliada

Uno de los desafíos de nuestro tiempo es, precisamente, el de reconstruir el «nosotros». Teresa Gil, STJ, propone en este número una «fraternidad reconciliada» capaz de convertirse en signo profético para la Iglesia y para el mundo y capaz de hacer frente a la cultura del aislamiento y la autosuficiencia que parece regir en este tiempo.

Desde el ámbito universitario, el rector de la Universidad Católica de Valencia, José Manuel Pagán Agulló, ofrece una sugerente reflexión sobre la sinodalidad. Frente a una comprensión reducida al consenso o a la mera participación, reivindica la sinodalidad como un verdadero ethos intelectual y espiritual, capaz de cultivar la escucha, el discernimiento y la búsqueda compartida de la verdad.

Con la lucidez que siempre le caracterizó, completa este horizonte Víctor Codina Mir, SJ, –a quien rendimos un emocionado homenaje in memoriam–. El jesuita nos exhorta a no leer la realidad desde la nostalgia, sino desde la acción sorprendente del Espíritu, que continúa abriendo ventanas allí donde muchos sólo alcanzan a ver puertas cerradas.

Acariciar las heridas

Ningún tejido permanece firme si olvida la delicadeza de sus fibras. Por eso, en Inevitablemente humanos, la psicóloga y teóloga Rosa Ruiz Aragoneses nos ofrece una de las reflexiones más sugerentes de este número: Para la ternura, ¿siempre hay tiempo? Su propuesta nace de una profunda comprensión de la condición humana y reivindica, con la fuerza silenciosa de los gestos que transforman la vida, la ternura como una forma profundamente evangélica de cuidar, de cuidarnos y de humanizar nuestras comunidades.

Nuestra entrevista nos lleva hasta Ana Belén Verísimo García, OP, priora general de las Hermanas Dominicas de la Anunciata, cuya palabra transparente deja entrever una Iglesia profundamente evangélica, compasiva y apasionada. En sus respuestas resuenan la inseparable alianza entre verdad y misericordia, la autoridad entendida como servicio, la riqueza de la mirada femenina para tejer relaciones, y la convicción de que Dios continúa ofreciendo un nuevo comienzo a quienes buscan sinceramente la Verdad.

Memoria agradecida

En Custodios del Amor queremos detenernos con especial gratitud en la figura de Jesús Miguel Zamora, FSC, quien concluye nueve años de servicio como secretario general de CONFER. Más allá de las responsabilidades desempeñadas, deja el testimonio de quien ha sabido construir comunión desde la sencillez cotidiana, siendo un reflejo de Jesús de Nazaret. Gracias por tantos años regalados a la vida consagrada. Esta casa conservará siempre la memoria agradecida de tu servicio.

Finalmente, nuestro Rincón literario vuelve a recordarnos que también los libros pueden convertirse en hilos de comunión. Cinco obras, cinco autores y cinco voces distintas nos invitan a dejarnos alcanzar por la belleza de la palabra: esa que nace de una experiencia profundamente humana y termina conduciendo al corazón hasta Dios.

A modo de recordatorio, incorporamos de nuevo la carta informativa con algunos detalles que hacen referencia al sentido de los diferentes elementos que configuran la nueva revista.

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