Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2026: el llamamiento del Papa León XIV a poner a cada niño migrante en el centro

Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2026: el llamamiento del Papa León XIV a poner a cada niño migrante en el centro

«Incluso uno solo de estos pequeños» es el lema que nos regala el Papa León XIV para meditar en la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado de este año. La frase remite al Evangelio según san Mateo, donde Jesús, ante la discusión de los discípulos sobre quién es el más importante, sitúa en el centro a un niño: el más pequeño, el más necesitado (cf. Mt 18, 10) … y también el extranjero.

La realidad migratoria representa un gran desafío cuya complejidad no debe reducirse a un solo aspecto. Abarca guerras, pobreza y fronteras, pero también sueños, miedos y búsquedas. Frente al constante bombardeo de cifras, el Papa León XIV, al igual que Jesús, nos invita a poner en el centro al niño: un menor migrante con una historia propia que pide ser escuchada con empatía y desde el corazón.

Para hacer justicia, el criterio del Santo Padre pasa por superar las generalizaciones y enfocar la atención en la persona concreta. Reconocer al individuo no implica ignorar las estadísticas —necesarias para comprender la magnitud del fenómeno— sino evitar que los datos nos hagan perder de vista a quienes tenemos al lado. Por eso, mirar «incluso a uno solo» es la perspectiva adecuada.

Desde la experiencia

Durante una visita este verano al Sáhara Occidental, conocimos los centros que Cáritas abrió hace dos años para responder a esta creciente realidad. Uno de estos espacios atiende a la infancia ofreciendo alimentación, juego y clases de alfabetización en árabe y francés para facilitar su escolarización. Durante una dinámica, una niña de cinco años simuló una llamada telefónica y comenzó a pedir ayuda desesperadamente: «Estamos aquí, por favor, ayúdanos». Acto seguido, se acurrucó en un rincón buscando cobijo. La dramática vivencia que recreaba nos dejó profundamente impactados.

Hablar de menores remite también a los 1.129 niños y niñas que, según datos oficiales del Gobierno, tras la entrada masiva en Ceuta, llegaron solos y expuestos a la violencia y la explotación. Muchos continúan allí, separados de sus familias, a la espera de ser identificados y atendidos por las instituciones públicas que deben garantizar su protección. Aunque su situación administrativa requiera aplicar la legislación de extranjería, esto jamás debe menoscabar su condición de menores, cuyo interés superior debe prevalecer como criterio prioritario según la Convención sobre los Derechos del Niño y la Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor.

Ante esta realidad, es preciso visibilizar los rostros concretos de estos niños. Como nos recuerda el Papa, ellos interpelan nuestra vida personal y conmueven el corazón. Son una llamada a la Iglesia para hacer de la hospitalidad una práctica diaria, un reto para caminar unidos más allá de las fronteras confesionales y una exigencia a las instituciones civiles para garantizar los derechos de la infancia.

La invitación es clara: necesitamos un compromiso testimonial de que el amor vence a la indiferencia. No nos cansemos de hacer el bien ni de descubrir en el migrante, especialmente en el niño, la huella divina que late impresa en él.

Texto: Paulina Gosch, OMI, responsable del área de Migraciones de la CONFER.

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