El área de Misión y Cooperación de la CONFER ha organizado la primera edición del Café Misionero, que se ha celebrado el pasado jueves 3 de abril en la sede de la CONFER. En este rico encuentro han participado trece misioneros de hasta diez congregaciones distintas. Entre todos, suman más de 430 años de experiencia misionera ad gentes.
El objetivo principal del encuentro es el de compartir la enriquecedora experiencia misionera de aquellos religiosos y religiosas que han pasado gran parte de su vida en la misión, y poner en común también los retos que supone su regreso a España.
‘Dios es un experto en desprogramar todo lo que uno tiene programado’
Religiosas de la Compañía de las Hijas de la Caridad, del Instituto Calasancio Hijas de la Divina Pastora, Dominicas Misioneras de la Sagrada Familia, Hijas de Jesús, Misioneras de Santo Domingo, Concepcionistas de la Enseñanza, religiosos Sacerdotes del Sagrado Corazón (Dehonianos), Hermanos Maristas y Religiosas de los Sagrados Corazones, han compartido sus experiencias en países tan diversos como República Dominicana, Argentina, Paraguay, Mauritania, Argelia, Ecuador, RD Congo, Ruanda, Bangladesh, Camerún, Nicaragua, Chile, Colombia, Cuba, Bolivia, Brasil, Mozambique, Japón, Tailandia, Filipinas, Taiwán, o Guinea Ecuatorial.
Los misioneros participantes destacaron el hecho haber vivido la misión como un regalo de Dios, una gracia. “Dios es un experto en desprogramar todo lo que uno tiene programado”, explicó Mª Inmaculada López, ICHDP.
Además, todos ellos coincidían en la riqueza de poder conocer otras culturas y otras formas de ver la vida. Ninguno cambiaría sus años de misión fuera de España por nada en el mundo, incluso cuando la misión suponía algo más que un reto: “Tengo una historia en la que Dios me ha ido mandando todo lo que no quería, pero también me ha dado las herramientas para cada misión”, añadió Purificación Barreiro, también religiosa calasancia.
‘Vuelvo a una España que no reconozco’
Los retos de la misión que se compartieron en este encuentro distendido fueron bastante comunes entre unas experiencias y otras, a pesar de la gran variedad de destinos. Entre los más comentados estaban la variedad de los idiomas (más allá del inglés o el francés), la cantidad de comunidades que se encuentran prácticamente aisladas en muchas regiones, etc. Eso sí, como apostilló Luna Escribano, RCM, “lo esencial es saber que la consagración es la misma aquí que allá”.
Al igual que con muchas de las experiencias vividas en la misión, a la vuelta a España también las dificultades son compartidas: la soledad, esa sensación de volver para estar “encerrado” en una comunidad, la incomprensión… Se reconocen envueltos en un contexto muy distinto al que dejaron en su día, y también muy distinto al de la misión. “Vuelvo a una España que no reconozco, tampoco reconozco a la gente que dejé, ahora los rostros son multiculturales. Incluso mi Congregación, aquí, es distinta a la que dejé años atrás”, reconoció Caridad García, FI.
“Aquí el ritmo de vida me supera, pero estoy haciendo un proceso de adaptación”, aseguró Eugenio Sanz, hermano marista. En Madrid el ritmo de la gente siempre es frenético, siempre con prisas. Este grupo de misioneros sabe que el valor está en no centrarse en el por qué, sino encontrar los para qué de estar aquí, así como aceptar que ahora tienen que “buscarse la vida” de nuevo.
Muchos la han encontrado siendo voluntarios entre inmigrantes, entre las personas más vulnerables de nuestra sociedad. Aquí, en Madrid, algunos también han encontrado comunidades procedentes de esos países de misión. Han reencontrado aquí una nueva misión en la que pueden volver a ser instrumento de Dios.
Contacta con el área de Misión y Cooperación:
- Responsable: Mónica Marco, OP
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